22/04/2016
EMOTIVA DESPEDIDA BRINDÓ LA FAMILIA DEL LICEO DE EXCELENCIA ACADÉMICA ALTAMIRA DE PANGUIPULLI  A SU DIRECTOR ENRIQUE QUILODRÁN CONTRERAS

22/04/2016
Emotiva de principio a fin fue la ceremonia oficial de despedida del profesor Enrique Quilodrán Contreras quien dejó la dirección de Liceo de Excelencia Académica Altamira de Panguipulli.

Momentos de mucha afectividad hacia el profesional que durante diez años dirigió esa casa de estudios, dejando un sello personal difícil de olvidar. Enrique Quilodrán  Contreras no se aleja por una decisión propia; una enfermedad lo ha obligado a dar un paso al costado. 

El Centro General de Padres y Apoderados hizo entrega de un presente al Director Enrique Quilodrán Contreras.

A nombre del estudiantado del Liceo de Excelencia Académica Altamira, la alumna Mayra Montecinos Mansilla, hizo entrega de un obsequio al Director Enrique Quilodrán Contreras.

Los deportistas destacados en diversas generaciones del Altamira junto a Rosa Contreras y Patricio Ulloa, saludaron y entregaron un presente al Director Enrique Quilodrán Contreras.

Evelyn Aravena junto a Mauricio Cheuquehuala hicieron entrega de un presente al Director Enrique Quilodrán, a través de ese gesto agradecieron a nombre de todos los Cuequeros del Altamira el apoyo brindado por muchos años.

Los ex-alumnos llegaron a tributar una merecida despedida, también profesores de diversas generaciones.

Enrique Quilodrán Contreras.

Concluida la ceremonia de despedida El Diario Panguipulli.cl entrevistó a Enrique Quilodrán Contreras, quien afirmó que “cuando uno comienza no se fija límites y tampoco sabe lo que va a pasar con el tiempo. El hecho de ver a esta gente reunida es la satisfacción que uno tiene por lo que se intentó hacer y de buena forma, porque en el trabajo de educación uno tiene sinsabores y alegrías, este acto fue una alegría y los sinsabores son las ausencias, a veces la falta de reconocimientos, pero de una u otra forma me siento feliz y dichoso de haber visto a mis alumnos aquí, ver a muchos ex-alumnos, ver el resultado de haber sido “pesado” en algún momento. Lo que interesa es verdaderamente sentir el saludo de alguien cuando transitas por la ciudad, y que ese saludo sea un reconocimiento al trabajo realizado, con eso yo me quedo”.

Quilodrán agrega que “los compromisos son de todos, desde el asistente de la educación hasta el director, si todos cumplen  de buena forma su labor la gente va estar satisfecha. Si queremos conservar nuestro trabajo tenemos que atender bien a la gente (alumnos), tenemos que buscar la forma de entregarle una buena educación, y eso fue lo que hicimos durante todo el tiempo. Se que los que van a continuar lo tienen muy claro, en el sentido de que este colegio será muy bueno como lo ha sido siempre”.

Un día martes 20 de mayo del año 1980 arribó hasta el Liceo C Nº 11 el recién egresado Enrique Quilodrán Contreras realizando sus primeras horas como Docente de Castellano en Panguipulli. El 1 de junio de 1981 obtiene su Título Profesional como Profesor de Castellano, y su último día a pleno contacto con alumnos y docentes fue el miércoles 20 de abril de 2016. Una fecunda carrera profesional de 36 años al servicio de la educación.

Según Enrique Quilodrán Contreras “en la educación hay tres elementos que son básicos; primero, la infraestructura y que en este momento la tenemos. La disciplina y el compromiso de los profesores  por entregar una buena educación. Que la persona que ingresa a una sala de clases no tenga que ser supervisado, que desde el primer minuto entregue lo mejor de sí para hacer de los alumnos lo que sus padres quieren.  Eso es lo fundamental en la parte educacional”.

En relación al futuro del Liceo Altamira, con emoción pidió al personal que se queda “que sigan siendo igual como lo fueron conmigo, si mantienen esa idea y la mejoran este colegio será cada día mejor. Pido a las autoridades educacionales que los establecimientos educacionales necesitan el apoyo y el reconocimiento de lo que se hace. No solo cuando hay éxitos se presenten y cuando hay fracasos se queden a un lado. Hay que facilitar el trabajo del profesorado, que no se tenga que estar peleando hasta con las mismas autoridades educacionales para conseguir algo para un colegio. Mientras más apoyado este el trabajador mejor será la labor”.

Enrique Quilodrán Contreras señala aún no tener claro  cómo enfrentará su futuro fuera de las aulas del Liceo Altamira y agrega que “a mí me he hubiese gustado hacer muchas cosas, en este momento no puedo planificar nada porque mi salud no está en buenas condiciones para decir que se va hacer esto y quedar a mitad de camino para decir no puedo. Me voy a dar un tiempo, voy a disfrutar a mis hijos, esperar a mi señora que le faltan años para jubilar ¡y después veremos! De una u otra forma el dejar una intensa actividad como lo que tenía en el liceo, con los alumnos y con los colegas es lo que más echaré de menos, no podré estar tranquilo en la casa y decir que el colegio desapareció, esa es la complicación frente a la vida futura. Pero confío plenamente en la gente que sigue aquí en el liceo, porque entendieron lo que queríamos hacer”.

José Luis Valenzuela Cárdenas.

Por su parte, El Director (S) José Luis Valenzuela Cárdenas conoció en su juventud a su amigo Enrique Quilodrán Contreras, al final de la época de los años 60. Por lo tanto no es tan fácil el momento que vive. “Es complicado porque la relación de compañerismo, de trabajo, de amistad con Enrique Quilodrán data de muchos años. Nosotros nos conocimos en Valdivia cuando éramos adolescentes, él juagaba fútbol por Deportes Las Ánimas y yo en Bancario Comercial en los años 1969 al 1970. De ahí él estudió Pedagogía en Castellano en la Universidad Austral donde ingresó un año antes que yo a la misma carrera profesional. Con los años nos reencontramos en el Liceo C Nº 11 Fernando Santiván y trabajamos ahí 17 años para luego poner en marcha el nuevo proyecto del Liceo Altamira”.  

José Luis Valenzuela y Enrique Quilodrán.

En otro punto de la entrevista el Director José Luis Valenzuela dijo que “por esas cosas del destino él se enfermó de la noche a la mañana. Un deportista y hombre enfrenta ese problema, por lo tanto debe jubilar por razones de incapacidad laboral. La verdad es que lo vamos a echar de menos porque es un  hombre con mucha vitalidad, mucha energía, muchas ideas, muy tozudo y amante de hacer cosas a favor de la educación. Siempre se preocupó de que el Altamira sea un liceo que entregue calidad en educación, eso antes de ser nombrados como Liceo Bicentenario. El equipo que el sembró sigue funcionando, el liceo no ha desmayado, tiene futuro, y gracias a que él fue un hombre emprendedor, que supo sacar adelante esta institución. Por un lado estamos tristes y también alegres porque la vida es así, nos juega esas pasadas. Ahora, él tendrá más tiempo para dedicarse a sus cosas, gustos personales, pasatiempos y a su familia”.

Enrique Quilodrán junto a Mariela Anabalón.

La profesora Mariela Anabalón Vargas, Directora del Centro Educacional San Sebastián de Panguipulli, habló de un hilo conductor entre Enrique Quilodrán Contreras y las generaciones que se educaron junto a él. “Fue muy emocionante el haber participado de esta ceremonia, porque para mí don Enrique Quilodrán fue un referente, él fue mí director en mi época estudiantil, fue mí director cuando trabajé como profesora, por lo tanto de él tengo muchas enseñanzas y una gran admiración por el trabajo que realizaba. Dentro mi vida estudiantil él fue el mejor director que tuve; una persona muy humana, muy comprensiva y muy exigente, lo que hacía que las cosas funcionen bien. Hoy en mi vida profesional puedo decir que él fue un hilo conductor para muchos, por lo tanto es un guía con las enseñanzas que nos dejó”.

“Desearle lo mejor en esta nueva etapa que inicia en su vida, me imagino que debe ser triste por que abandonar lo que uno ama, dejar atrás lo que uno ha sembrado, lo que se ha hecho con cariño, dejar todo eso debe ser muy difícil. Deseo que  su nueva etapa la empiece con el mayor carisma, con la mayor tranquilidad, en paz, porque él hizo una tarea muy bien realizada en beneficio de muchos panguipullenses que recibimos sus enseñanzas”, afirmó Mariela Anabalón.

Enrique Quilodrán junto a Mónica Bovet.

Mónica Bovet  Baeza, quien como apoderada trabajó durante diez años junto al Director Quilodrán, y como apoderada estuvo preocupada del bienestar de todos los componentes del Liceo Altamira. Hoy con nostalgia vio la despedida del Director Enrique Quilodrán Contreras, y en ese sentido expresa que “cuando me enteré de su enfermedad me dio mucha pena, tristeza por su notoria ausencia del liceo durante el año pasado, y cuando nos enteramos que se va, más pena me ha dado. Solo deseo lo mejor para él y su familia en esta nueva etapa de vida. A veces discutíamos los dos, todos me conocen como soy, siempre quise lo mejor para los niños. Mientras pueda seguiré trabajando y luchando porque siento amor y cariño por este colegio”.

Jaime Torres Ziehe

El profesor Jaime Torres Ziehe fue uno de los estrechos colaboradores en las diversas y exigentes tareas encomendadas por el Director Enrique Quilodrán Contreras. Hoy dice que “para nosotros esta despedida es una pena muy grande, todavía no asimilamos la partida, pareciera que ya lo vamos a ver en su oficina o convocándonos a alguna reunión. Para el equipo directivo que se ha quedado acá no será una tarea fácil, nos reconforta el que nos quedan sus enseñanzas, sus ejemplos. Los que trabajamos a su lado vamos a tratar de mantener la senda de éxitos y buenos resultados que ha tenido el Liceo de Excelencia Académica  Altamira. Hoy todos nos emocionamos en los distintos momentos de esta ceremonia de despedida. Enrique Quilodrán Contreras es una tremenda persona, un gran profesional y nos queda de herencia el ser rigurosos y entregar lo mejor para la educación en Panguipulli”.  

La actividad culminó con las fotografías de rigor y una recepción brindada por el Liceo de Excelencia Académica Altamira de Panguipulli.

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